Y es que.. la infancia de hoy en día ya no es lo que era.
Hoy me he quedado obligada al cargo de tres niñas (5, 8 y 9 años) Era una de esas relaciones de parentesco lejanas... Vamos, que las había visto por primera vez en toda mi vida. Y como la primera impresión es la que cuenta, pues ala, a jugar con ellas. Y yo pensando todo el tiempo en que pasado mañana tengo un examen y que mi madre, que es quien las ha traído, luego me exigirá que lo apruebe. Pero es que claro, entre jugar con ellas o escucharlas gritar y pulular por toda la casa... prefiero jugar con ellas.
El problema es que los niños de hoy, ya no son lo que eran.
Yo toda motivada en saltar y correr por el parque... y ellas sentadas en el césped, mirándome extrañadamente y diciendo:
- ¿No eres demasiado infantil para tu edad?
Que tiene narices, que una niña a la que le sacas más del doble de edad, te diga que eres infantil.
Pero es que... ¡¡qué niñas más sosas!!
¿Quién no ha disfrutado cuando era pequeña de explotar las pompas de jabón que salen del pompero?
¿Quién no se partido de risa con las caídas que ocurren al tratar de hacer el pino?
¿Qué niña, en su infancia, no ha disfrutado con un aro?
Pues ellas.
Porque claro, yo a su lado, parecía que tenía infantilismo endémico. Yo saltando y brincando y ellas sentadas en la hierba.
Mirad: esto es gimnasia rítmica (y yo aquí realizando una coreografía preciosísima...)
Mutis
- Esto es Break Dance..
Mutis, abismo de silencio, ignorancia... Bueno no, una de ellas dijo: te vas a romper el cuello! (¿eso no es lo que debería decirles yo?)
- Así se toca un Djembe...
Aquí ha existido cierto fervor (claro, para esto había que estar sentadas...) No obstante, he tenido que cortarlo, porque sólo tenía un Djembé y 3 niñas y, los celos, por desgracia, prosperaban.
-Ahora vamos a hacer Acrosport...
- ¿Bailamos chachachá? ¿merengue? ¿hacemos el puente? ¿escalamos árboles?
...
Ya no sabía que hacer. Así que me he tumbado al sol y me he dicho: por lo menos me pongo morena.
Pues no
Porque en ese momento, una de las niñas, decide que tiene sed, que es mejor que volvamos a casa. Ala, pues sí, vamos a casa y que vuestros padres os entretengan, porque lo que soy yo...
Lo peor de todo es que no escarmientan. Supongo que sienten mi entusiasmo, valoran mis esfuerzos, perciben mi ansías de conquistarlas... Así que cuando sus padres les preguntan que "qué tal lo han pasado", la respuesta es al uníseno: genial!
Sí... yuju! pipa! guay! chachi del paraguachi!
Y eso que dicen que los niños no mienten...
Lo peor de todo, es que hasta ellas mismas se lo creen y luego dan la plasta a sus padres con que quieren verme. Que digo yo, que los niños son muy crueles ¿no?

Escribe un comentario