La Coctelera

Sobre-escribiendo normalidad...

 

Anormalidad de lo normal: Fernando Iwasaki (ABC Donmingo 15-01-06; Pág.66)

Una mujer y su pequeña hija han muerto asesinadas en Zaragoza, y los compañeros de las víctimas han declarado que el homicida era un hombre "normal". Por otro lado, según los padres y amigos de los jóvenes que mataron a golpes a una mendiga en Barcelona, aquellos energúmenos eran chicos "normales". Los vecinos de los presuntos miembros de Al-Qaeda detenidos en diversas ciudades de España, también aseguraron que los arrestados eran personas "normales". Asimismo, todos los pedófilos que trafican con pornografía infantil por internet, son percibidos como gente "normal" en sus barrios, trabajos y hogares. ¿Por qué es tan difícil demostrar que ciertos adolescentes abusivos se divierten acosando y agrediendo a sus compañeros? Porque nunca faltan directores, maestros y padres dispuestos a declarar que en realidad son niños "normales".  Sospecho que una de las cosas que está fallando en nuestra sociedad es el concepto de "normalidad"

¿Cómo es posible que nadie detecte a los matones y acosadores en las escuelas? Porque las conductas agresivas y antisociales ya forman parte de lo "normal". Si el vigilante que asesinó a sus compañeros en Madrid no se hubiera presentado en el trabajo con una escopeta, tal vez nadie habría advertido que se trataba de un anormal. ¿Cuántos compañeros de trabajo se odian mutuamente todos los días? Es obvio que lo anormal es asesinar, pero tampoco es normal que tantas personas se calienten hasta chamuscarse en el sofrito de sus odios cotidianos.

Ser educado, respetuoso y comedido al hablar debería ser lo normal, pero basta ver cualquier teleserie española para advertir que ya lo "normal" es emplear un lenguaje soez, vulgar y supurado de obscenidades. ¿Quiénes son los referentes de la "normalidad" en España? Los concursos como Gran Germano, los personajes de las teleseries y la quincallería humana de la prensa rosa. Por eso hasta que no sucede una desgracia mortal e irreversible, nadie es capaz de distinguir a los normales de los anormales.

Si trasladamos estos razonamientos al tráfico los resultados son más desalentadores todavía, pues lo "normal" es circular con exceso de velocidad, meterse alguna que otra vez en dirección prohibida, saltarse las colas de respeto a la hora de girar en los semáforos, hablar por el móvil sin dejar de conducir y -por supuesto- aparcar en doble fila. De hecho, quienes arrollaban a los peatones en los pasos de cebra dejaron de ser anormales en cuanto descubrimos que el inculpado del caso más sonado de atropello y fuga resultó ser un joven de lo más "normal". ¿Qué le ocurre a los que circulan moderadamente y que no huyen cuando tienen un accidente? Por desgracia, pueden terminar acribillados a balazos.

Por eso no me extraña que el último anuncio del SEAT Ibiza sea toda una exaltación de la vagancia, la cretinez y la conducción temeraria, pues el "anormal" es un joven que estudia, trabaja y ahorra; mientras que "normal" es un niñato creído, pasota e irresponsable. Toda la necedad contemporánea está resumida en esa publicidad del SEAT Ibiza que pretende demostrar que los macarras "normales" siempre adelantan -en la carretera y en la vida- a los sosos "anormales". El que esté libre de "normalidades", que encaje la primera piedra.

P.D: jeje, ya sé... esto es trampa, ¡¡i'm sorry!!

Retomando a Freud: un genio mal entendido.

Durante años yo misma le rechacé como un hombre perturbado y reprimido. Como algo "obsoleto" dentro de la psicología. En fin... es lo que querían que creyese, y lo creí. Sin saber NADA de él, le rechacé.

Tiempo después, por circunstancias de la vida, descubrí algunas de sus hipótesis que no tienen que ver con el famoso yo, ello y superyo.. o con la interpretación de los sueños que le hizo tan popular y criticado al mismo tiempo.

No...

Fue la idea de pulsión de muerte.

En un mundo en el que es realmente agotador vivir, todos tenemos ciertos deseos incosncientes de morir. De alcanzar el Nirvana (que literalmente, significa: "soplido que agota") Es nuestro deseo de evadirnos, de escapar, nuestro gusto por las emociones fuertes, por el alcohol, narcóticos, deportes de riesgo... Es nuestro deseo de dormir eternamente. Incluso cuando nos sumergimos en una lectura apasionada. Es TODO aislamiento de la realidad.

Esa idea al principio se rechazó por completo. Pero, en cierto sentido, ni siquiera es descabellado decir que nos gusta el dolor. Y nos gusta, porque, en cierto sentido, tenemos esa pulsión de muerte. Como esa heridita que nos hacemos y que obviamente nos duele, y, sin embargo, nos la tocamos. Nos la tocamos y sentimos dolor. Y seguimos tocándola.

Desde mi punto de vista... el dolor, el que nos auto-infringimos constantemente (ya sea físico o psicológico), no es más que un intento de controlar la situación. Hay cosas que nos hacen daño. Cosas que no controlamos y nos hieren. Cuando esto sucede, nos sentimos tan "poca cosa", tan frágiles, tan maleables... que, en un intento desesperado de tomar las riendas de nuestra vida, nos hacemos daño (físico o psicológico). Como cuando nos insultamos. Como cuando bebemos alcohol hasta reventar.

Y todo ocurre sin que si quiera seamos conscientes de la causa que genera ese comportamiento destructor.

Pero la causa.... es nuestra pulsión de muerte.

La que ha sido tan criticada por muchos.

Estamos a punto de una catástrofe por el oso "Yogui"

Desde luego, ver episodios de la BBC sobre naturaleza, dejan a una de lo más tranquila. Ya no tengo que preocuparme del futuro, de si mi físico se deteriora, si el número de enemigos aumenta, blablabla... Lo cierto es que todo carece de sentido si tenemos en cuenta que estamos a punto de una catástrofe. Y no una cualquiera, no. Una GRAN catástrofe. Peor aún que el calentamiento global de la tierra y esas mierdas.

Resulta que en Yellowstone, donde vivía el famoso oso Yogui, existe un volván enoooooorme (70km). Dicho volván ha erupcionado periódicamente cada 600.000 años. Y, ¿a que no sabéis cuántos años han pasado ya? ¡¡640.000!! Así que ha llegado la hora.... en cualquier momento... ¡PUM! Y a la mierda todo América del norte... y a la mierda otro montón de sitios debido al maremoto que se provocaría.

Que digo yo... que con tantas catástrofes a flor de piel, ¿por qué no voy a aprovechar cada instante de vida que me resta para ser feliz?

Feliz, feliz, feliz, feliz, feliz...

aborrezco a los niños pequeños

Y es que.. la infancia de hoy en día ya no es lo que era.

Hoy me he quedado obligada al cargo de tres niñas (5, 8 y 9 años) Era una de esas relaciones de parentesco lejanas... Vamos, que las había visto por primera vez en toda mi vida. Y como la primera impresión es la que cuenta, pues ala, a jugar con ellas. Y yo pensando todo el tiempo en que pasado mañana tengo un examen y que mi madre, que es quien las ha traído, luego me exigirá que lo apruebe. Pero es que claro, entre jugar con ellas o escucharlas gritar y pulular por toda la casa... prefiero jugar con ellas.

El problema es que los niños de hoy, ya no son lo que eran.

Yo toda motivada en saltar y correr por el parque... y ellas sentadas en el césped, mirándome extrañadamente y diciendo:

- ¿No eres demasiado infantil para tu edad?

Que tiene narices, que una niña a la que le sacas más del doble de edad, te diga que eres infantil.

Pero es que... ¡¡qué niñas más sosas!!

¿Quién no ha disfrutado cuando era pequeña de explotar las pompas de jabón que salen del pompero?

¿Quién no se partido de risa con las caídas que ocurren al tratar de hacer el pino?

¿Qué niña, en su infancia, no ha disfrutado con un aro?

Pues ellas.

Porque claro, yo a su lado, parecía que tenía infantilismo endémico. Yo saltando y brincando y ellas sentadas en la hierba.

Mirad: esto es gimnasia rítmica (y yo aquí realizando una coreografía preciosísima...)

Mutis

- Esto es Break Dance..

Mutis, abismo de silencio, ignorancia... Bueno no, una de ellas dijo: te vas a romper el cuello! (¿eso no es lo que debería decirles yo?)

- Así se toca un Djembe...

Aquí ha existido cierto fervor (claro, para esto había que estar sentadas...) No obstante, he tenido que cortarlo, porque sólo tenía un Djembé y 3 niñas y, los celos, por desgracia, prosperaban.

-Ahora vamos a hacer Acrosport...

- ¿Bailamos chachachá? ¿merengue? ¿hacemos el puente? ¿escalamos árboles?

...

Ya no sabía que hacer. Así que me he tumbado al sol y me he dicho: por lo menos me pongo morena.

Pues no

Porque en ese momento, una de las niñas, decide que tiene sed, que es mejor que volvamos a casa. Ala, pues sí, vamos a casa y que vuestros padres os entretengan, porque lo que soy yo...

Lo peor de todo es que no escarmientan. Supongo que sienten mi entusiasmo, valoran mis esfuerzos, perciben mi ansías de conquistarlas... Así que cuando sus padres les preguntan que "qué tal lo han pasado", la respuesta es al uníseno: genial!

Sí... yuju! pipa! guay! chachi del paraguachi!

Y eso que dicen que los niños no mienten...

Lo peor de todo, es que hasta ellas mismas se lo creen y luego dan la plasta a sus padres con que quieren verme. Que digo yo, que los niños son muy crueles ¿no?

 

 

Razón para escribir

Cómo diría Carlos Ruiz Safón en "La sombra del viento":

"Un relato era una carta que el autor se escribe a sí mismo para contarse cosas que, de otro modo, no podría averiguar"

Totalmente de acuerdo....

Como el ave fénix...

Qué grande fue Bécquer.  Es increíble la  belleza literaria que emanan de sus sencillos versos .

Estaba yo romántica.. ya sabéis, enamorada del amor, buscando desesperadamente algo que temple mi llama o la avive aún más. Y ya que susodicho no encontré, me sumergí en la poesía de este gran hombre.

Y ahí estaba... donde siempre... ahí estaba la rima número LXXVIII (78?) No recuerdo nunca haberla leído. O si la leí, nunca me llamó la atención. Pero esta vez sí. Porque era justo lo que estaba buscando:

Fingiendo realidades

con sombra vana,

delante del Deseo

va la Esperanza.

Y sus mentiras,

como el fénix, renacen

de sus cenizas

Cuántas veces me dejaré engañar por la Esperanza. Cuántas veces con tal de vivir un principio feliz. Aunque el final sea chungo ¿qué más da? Al fin y al cabo... es el final!

Incongruencias... de otros.

Buscar un piso en un barrio tranquilo y poner doble ventana para aislarte del ruido exterior.

Para sentir la paz y la tranquilidad del silencio. Para no sentir el incordio de la gente de la calle.

Pero....

Incongruencias...

Te vas a acostar y enciendes la tele.

No porque quieras verla.

No.

 Es sólo...

 única y exclusivamente...

 para que haya ruido. Porque si no.. te sientes sola.

Te asusta el silencio que has creado en la casa. Te asusta, porque, desgraciadamente, lo has conseguido.

 

Soy feliz: sin conservantes ni colorantes.

Resuenan los recuerdos con voz propia.

La intensidad de las emociones extinguida. La evocación de un  pasado afectivo abrupto y lleno de contradicciones.

Había aprendido a escalar montañas; a sobrevivir a altas temperaturas. A vivir sin oxígeno. A no ahogarme entre lagrimas. A resistir vientos y tempestades. A disfrutar las tormentas. Había aprendido a no aferrarme al tiempo, a dejar que fluyan los segundos y se extinga cada estación.

Me formé en sin-sentidos. Cultivé valores que nunca recogí. Empaticé con la debilidad, la tristeza, la depresión, la angustia, el miedo...

Y ahora que soy feliz... me resulta tan insípido... Sin conservantes... sin colorantes...

Cuán pocas palabras hay para describir la dicha.